El crecimiento en la experiencia cristiana lleva tiempo. Descuidar los medios de crecimiento produce estancamiento y, finalmente, la ruina. Apartar la mirada de uno mismo y mirar a Jesús nos da ánimo y confianza.
Lección 1: “Por sus frutos”
Lección 2: El fruto del Espíritu es amor
El amor proviene de Dios. Es inextinguible. Trae paz, confianza y libertad a nuestras vidas. Cuando Dios lo demuestra a través de nosotros, bendice y enriquece inmensamente otras vidas. Los cristianos amantes y amables tienen un valor enorme.
Lección 3: El fruto del Espíritu es gozo
El gozo viene por hacer la voluntad de Dios. La obediencia nos lleva a estar en armonía con las leyes de la vida. La gratitud y la alegría por la salvación inspiran gozo. Expresar gozo en las relaciones sociales y personales ensalza nuestra fe ante otros, y actúa para animarlos; esto honra a Dios.
Lección 4: El fruto del Espíritu es paz
Somos guardados por la paz y la gozamos solamente en comunión con Jesús. La paz debe primero vivir en nuestros corazones antes de que podamos generar paz en nuestras relaciones.
Lección 5: El fruto del Espíritu es paciencia
Desarrollar la paciencia es a menudo difícil. Nos ayuda el contemplar la paciencia de Dios con nosotros. Es estar centrados en nosotros mismos es un obstáculo importante para el crecimiento, y nos lleva a buscar la gracia de Dios para llegar a ser espiritualmente maduros.
Lección 6: El fruto del Espíritu es benignidad
La benignidad es esencial para la cultura cristiana. Ser rudo y áspero nos hiere a nosotros así como también a otros. La misericordia de Dios hacia nosotros nos motiva a practicar la misericordia hacia los demás. La benignidad de Cristo es nuestro modelo.
Lección 7: El fruto del Espíritu es bondad
Las buenas obras demuestran la vida cristiana. Hechas en forma abnegada, constituyen una bendición para quien las hace y para quien las recibe. Los actos de bondad pueden ser aparentemente pequeños a los ojos del mundo, pero son grandes a los ojos de Dios cuando se hacen para su honra y gloria.
Lección 8: El fruto del Espíritu es fe
El fundamento de la fe es la fidelidad de Dios. Al confiar en él, vivimos nuestra fe en lo que hacemos, decimos y creemos.
Lección 9: El fruto del Espíritu es mansedumbre
Cuando los cristianos se confrontan con luchas o provocaciones, y responden con mansedumbre, se están conduciendo de una manera cristiana. La mansedumbre no es cobardía. Es la expresión de confianza en el estilo de vida que los prepara para el Cielo. Tiene el poder de diluir la hostilidad, y crear paz y armonía. Es un antídoto para el egoísmo.
Lección 10: El fruto del Espíritu es templanza
Una manera correcta de pensar conduce a una vida correcta. Depender de los sentimientos es peligroso. El dominio propio se desarrolla al permitir que las Escrituras iluminen nuestros pensamientos.